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LOS TRASTORNOS ALIMENTARIOS: EL CUERPO Y EL COMER EN NUESTRA SOCIEDAD

Los trastornos alimentarios se han incrementado en el siglo XX en el mundo occidental. Afectan a muchas mujeres adolescentes y adultas, en general jóvenes. Gran número de personas viven atormentadas por no poseer “el cuerpo perfecto”. El aspecto corporal ha ido cambiando según los dictados de la moda. En el siglo XVII se usaban las redondeces y actualmente se hace culto a la delgadez.

LOS TRASTORNOS ALIMENTARIOS: EL CUERPO Y EL COMER EN NUESTRA SOCIEDAD

También depende de la cultura oriental u occidental, ya que en la India las mujeres más pobres consumen 1.400 calorías diarias, cifra más alta de lo que establece cualquier dieta que publican las revistas. Ninguna de las pacientes indias expresó temor a aumentar de peso porque en ésta cultura la delgadez no es signo de status o de elegancia sino de escases de alimentos y de menor nivel socioeconómico.

El avance científico ha logrado que en el mundo occidental conozcamos más sobre el valor nutricional de los alimentos. Su difusión está logrando que el ser humano gane mayor altura, por lo tanto mayor peso. Todo ello entra en contradicción con los dictados de la moda y la escala de valores centrada en la apariencia externa.

Si bien el número de varones con problemas alimentarios ha aumentado, comprobado en el aumento de gimnasios y productos de belleza masculinos, las mujeres son mayoritariamente víctimas de anorexia, bulimia u otro trastorno alimentario.

Sabemos que el género es la asignación cultural ligada al sexo, por lo tanto se espera que el varón sea inteligente, fuerte y exitoso y de la mujer se espera que sea atractiva, dócil y maternal. La paradoja de nuestra era es que el cambio que se produjo en la mujer en cuanto a la adquisición de libertades individuales, independencia económica, educación y economía, nunca antes visto en la historia de la humanidad, se contradice con el sometimiento al mandato cultural y la inseguridad frente al propio cuerpo.

La muñeca Barbie es un símbolo favorecedor del despertar temprano de hacer dieta en las niñas. La creadora quiso reparar el error con la muñeca “Happy to be me” (feliz de ser yo), pero nadie la conoce.

A lo largo de la historia, el tamaño ideal del cuerpo de la mujer fue cambiando, en parte influido por la economía: cuando escaseaban los alimentos se preferían formas redondeadas como símbolo de opulencia y poderío.

Cuando abundan los alimentos, la delgadez es símbolo de autodisciplina.

Cuando finalizó la guerra y la mujer estaba en el hogar, en la modernidad, se impuso el modelo curvilíneo de Marilyn Monroe. En las últimas décadas con el mayor ingreso de la mujer al campo laboral, la postmodernidad, las dietas y la delgadez se transforman en una obsesión. El valor social establece que una mujer en el afuera debe ser atractiva y exitosa y esto se logra cuando es delgada y bella.

El peso corporal está ligado también a la pertenencia a una clase social. La obesidad es más frecuente en la clase baja que en las clases media alta y alta.

Los medios masivos de comunicación bombardean con mensajes que asocian la delgadez con felicidad y éxito. Los productos dietéticos y los institutos de belleza venden la ilusión de la figura ideal.

Lo curioso es que los hombres las prefieren curvilíneas. Ésta situación en los medios no es ingenua, ya que “la búsqueda de la delgadez vende”, por lo tanto las empresas anunciantes deciden qué nota debe salir en las revistas femeninas, incluso parecería ser que el precio es poco importante frente al valor psicológico agregado que poseen éstos productos de belleza. Éstos son los que proporcionan más ingresos por publicidad.

Hacia los años setenta, con la declinación de la alta costura y el auge del pret-a-porter, bajaron las ventas de las revistas femeninas. Cuando recurrieron al tema de las dietas, cirugías estéticas y cuidados de la piel, aumentaron un 70% de sus ventas.

Todo eso hace que se entre en contradicciones: lo sabroso es malo. Lo bueno es feo o aburrido. Darse el gusto de comer es un pecado, pero los acontecimientos se celebran con comida.

La imagen que dicta la moda es la de una figura delgada. Si no fueran tan comunes las dietas, los trastornos alimenticios no serían tan comunes.

 

 


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