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LOS CUATRO PILARES DE LA TERAPIA ESTRATÉGICA PARA LA RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS

Me propongo realizar una aproximación a la interesante entrevista que se le realizó al Lic. Bartoli, miembro de la Scuola Strategica con algunos aportes que fui introduciendo en mi experiencia con este modelo de psicoterapia eficaz para resolver problemas.

LOS CUATRO PILARES DE LA TERAPIA ESTRATÉGICA PARA LA RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS

Comienza con una primera premisa: definir lo que es un problema de aquello que no lo es. Un problema es aquel que tiene solución. Lo que no tiene solución no es un problema. Por ejemplo la muerte no es un problema, porque no tiene solución. Puede ser un problema para su familia y afectos. Un problema es “un hecho”. Dicho hecho o hechos hay que aprenderlos a aceptarlos y a gestionarlos, de eso se trata el proceso terapéutico.

Un problema es algo que nos limita, que nos hace sufrir. Resolver algo que no tiene solución no forma parte de una premisa del “PROBLEM SOLVING STATEGICO”. Lo que nosotros llamamos “TERAPIA FOCALIZADA PARA RESOLVER PROBLEMAS”.

La segunda premisa dice que una vez que se encuadró el problema y lo analizo, tengo que encontrar la mejor estrategia para solucionarlo. Pero “cómo encontrar soluciones eficaces?” Entonces la otra pregunta sería: “dónde voy a encontrar la solución?”. Puedo preguntarme “Cómo empezó esto?”: aquí vamos para atrás, lo buscamos en el pasado, creyendo que si encuentro la causa, el problema se resuelve: esto es propio del pensamiento lineal, es una explicación, la explicación no es una solución y en general aparece un culpable, entonces aumenta mi enojo.

Aquí haré una intervención mía ya que me recuerda una paciente que insistentemente buscaba en una escena del pasado, de la niñez, la causa de su trastorno de ansiedad, ante mi propuesta, hace años, creo que desde 1991, que conocí el protocolo de Watzlawick y Nardone: “El arte del Cambio” donde hace referencia al diario de a bordo y los pasos para el tratamiento de los problemas de ansiedad con o sin ataque de pánico, propongo trabajar de esa forma porque me resultó altamente eficaz en todos los casos. Indudablemente las explicaciones sobre su pasado, donde la culpable era su madre, me hacían comprender muchas cosas de su historia, pero no solucionaban los síntomas. Luego, validando su relato pero proponiéndole otra alternativa actual de pensarlo en el presente, pudo ir realizando el protocolo y sus síntomas se aliviaron hasta eliminarse. Luego pudimos analizar su escena anterior a la luz de sus recuerdos y sentimientos actuales.

Volviendo al Lic. Bartoli, siguiendo con la segunda premisa, la explicación, como en el caso de mi paciente, no es una solución y profundizar en el problema hubiese sido una búsqueda tan en lo más profundo, una búsqueda infinita. Por eso yo digo, apaguemos el incendio y luego vayamos a buscar el origen, a veces se logra y otras no, pero el incendio, la angustia y ansiedad terrible, se eliminó.

El pasado no se puede cambiar, sí se puede cambiar la interpretación del presente que puede ayudarme, o no. Intentamos que puedan de-construirse escenas desagradables del pasado que recordamos, para aprender y reconstruir nuevas historias posibles, que dejen atrás sentimientos negativos de resentimiento, culpa, autocrítica destructiva y miedo.

La mayor parte de las cosas del presente nos orientan hacia lo que queremos hacer en el futuro: las compras, la reserva de un viaje, el despertador. Estamos construidos para mirar hacia adelante, nuestras manos, nuestra marcha, nuestra mirada.

Cambiar flexiblemente haciendo las cosas diferentes, ésta sería el tercer pilar: gestionar-resolver. Pero nos resulta imposible conocer todos los problemas del mundo, entonces porqué los podemos resolver sin saber todos los problemas?

En realidad, se va co-construyendo entre el terapeuta y el paciente, el proceso terapéutico nos va llevando a encontrar nuevas soluciones a los viejos problemas. No volvemos a repetir las soluciones intentadas por el sistema, ya que ellas fracasaron, aumentaron el problema porque ayudaron a mantenerlo.

Se estableció el problema porque los esquemas de comportamiento se repiten, entonces, una vez que hemos individualizado el esquema rígido tenemos que pensar en las soluciones que se han intentado y que lo han mantenido hasta el presente. Aquí el Lic. Bartoli puso un interesante ejemplo: el burro va del establo al río, siempre recorre ese camino, pero una fuerte tormenta tiró un árbol que se encontraba en el camino, el burro ya no encontró su camino, el asno no debe preguntarse porqué cayó el árbol y quizá de cabeza dura le pega reiteradamente varios cabezazos al árbol, pero éste no salió del camino, quizá se movió un poco, pero el asno no encontró el camino al río.

Las soluciones intentadas nos permiten entender el funcionamiento del sistema, el burro que pega cabezazos al árbol pero hay que encontrar los mecanismos estratégicos, las técnicas de pequeños cambios, por diferentes caminos, gestionar con el paciente otros recorridos que solucionen su problema. Éste es el cuarto pilar de la terapia estratégica. Encontrar nuevas soluciones.

Como digo en algunas de mis publicaciones, no es el problema en sí sino la forma en que lo percibimos. Por ejemplo los orientales lo enfrentan con la meditación. Creo que las técnicas de mindfulness nos ayudan a ayudar a nuestros pacientes.

El construir nuevas alternativas, el cambiar la percepción de nuestros recuerdos de la historia, relatos negativos poder re-escribirlos mirando los aspectos positivos, ya lo expuse en otros artículos (Terapia Narrativa, Pensamientos positivos, entre otros).

La importancia de aceptar el presente, luchar contra la enfermedad hasta el final, aceptar la batalla y aunque la pierda, lo hice luchando por una solución, eso le da sentido a la vida y a la muerte. Recuerdo ciertas partes del libro de Viktor Frankl “El hombre en busca del Sentido”.

Como terapeutas tenemos que ser flexibles y si nos equivocamos, tenemos que aceptar que ese no es el camino correcto, podemos cambiarlo y somos dueños de nuestras acciones y es mejor hacer, aun arriesgándonos a equivocarnos.

Lic. Lina Cappuccio

 


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