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LA PERSPECTIVA NARRATIVA EN TERAPIA SISTÉMICA

“La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”, dice Gabriel García Márquez en su libro “Vivir para contarla”. Las experiencias de las personas son vividas como relatos, a través de ellos las personas van construyendo su vida ya que se les atribuyen diferentes significados según el sistema de creencias, las costumbres, valores familiares y sociales, idiosincrasia personal, etc. Por lo tanto, estos relatos tienen múltiples interpretaciones, construidas a partir de un contexto específico y el terapeuta junto a la familia y/o individuo, es el facilitador de la posibilidad de ir construyendo narrativas más liberadoras y creativas para nuestros consultantes.

LA PERSPECTIVA NARRATIVA EN TERAPIA SISTÉMICA

MICHAEL WHITE Y DAVID EPSTON y el Grupo del Dulwhich Centre de Adelaide en Australia, fueron los pioneros en la utilización de las intervenciones narrativas en terapia familiar sistémica.

Como dice la contratapa del libro de White “Guias para una terapia familiar sistémica”, el director de la colección Terapia Familiar, Dr. Carlos Sluzki (ed. Gedisa, Barcelona, 1994): “Basándose en algunos conceptos de Bateson, como la teoría cibernética o las restricciones de redundancia, y de Foucault, como las relaciones de poder, Michael White desarrolla un novedoso enfoque constructivista y posmoderno. Para él, el terapeuta obra como coautor, junto con el paciente y su familia, de una visión más positiva y capacitadora de aquella “saturada por el problema” con la que el paciente llega a la terapia. ¿Cómo lo logra? Mediante una serie de preguntas, dirigidas a veces al individuo y otras a los demás miembros de la familia, que los lleven a determinar los hechos que contradicen la imagen negativa y les suministran los núcleos para comenzar a generar la nueva versión de sí mismos y de sus relaciones con los demás.

Temores infantiles, anorexia nerviosa y violencia familiar son algunos de los temas que aparecen tratados, paso a paso, en esta obra de consulta indispensable para todos aquellos que necesitan conocer los nuevos enfoques de la terapia familiar”.

El foco principal de la Terapia Narrativa lo constituye la relación del individuo con su entorno. White concede un papel central al lenguaje ya que concibe al hombre como un narrador de historias. Es en la vida que nos contamos como le vamos dando coherencia y significado a la misma. El terapeuta asume el rol de generador de una o varias historias alternativas, en una conversación terapéutica que le permita generar un cambio.

Es importante que le devolvamos al paciente su capacidad de poder lograrlo y el compartirlo con “otros” significativos.

Podemos resumir el proceso terapéutico en:

-          Primera fase: DETECTAR LA NARRATIVA DOMINANTE SATURADA POR EL PROBLEMA. El terapeuta debe captar los mandatos y modelos sociales de los que derivan los patrones narrativos dominantes.

-          Pondré el ejemplo de una paciente mía homosexual, casada con un varón debido a los mandatos familiares y sociales, separada luego de 10 años y con dos hijos, debido a una infidelidad de él, consulta en ese momento y dice que se animará “a destapar la olla podrida”. Siempre había sido homosexual, cuando la madre descubre que tenía una novia, la reprime de una manera tan cercenadora de la libertad que termina haciendo “las cosas bien”: se casa con un varón, tiene hijos y se angustia sistemáticamente todos los días, sintiéndose culpable y recordando a su novia, a la que dejó.

-          Segunda fase: DECONSTRUCCIÓN DE LA NARRATIVA DOMINANTE RELACIONADA CON UN ESTILO DE VIDA INSATISFACTORIO. En ese proceso terapéutico logra aceptar su homosexualidad. Tiene una pareja estable homosexual. Vamos logrando la aceptación de los hijos, todo paso a paso. Es aquí donde utilizamos lo que White y colaboradores llamaron EL PROCESO DE EXTERNALIZACIÓN: vamos separando la identidad de los pacientes de aquella asignada: de ser “la vergüenza de la familia, la olla podrida”, pasa a ser una persona fuerte, que se valoriza, que se acepta como es…..en gran parte, falta aún el final de la terapia.

-          EL PROCESO DE EXTERNALIZACIÓN. Depende de varios factores, entre ellos las características de la familia, la creatividad del terapeuta, la construcción de un vínculo importante familia/individuo/terapeuta, el contexto institucional, la aceptación de la metáfora, etc. En primer lugar hay que definir qué va a ser externalizado. Los que trabajamos con niños desde la perspectiva sistémica, aún antes de conocer los aportes de la narrativa, solemos “externalizar” al monstruo, a la oreja voladora, al bulto negro……y tantos más que he inventado, a través de sus relatos, de los niños, de sus miedos. Hemos exorcizado fantasmas con dibujos, dramatizaciones, juegos……se trata de dividir el problema del paciente. El paciente no “ES” el problema, ya lo decía Maurizio Andolfi, no golpeemos al paciente, sí al problema (Detrás de la Máscara Familiar). Mi paciente no es “la olla podrida”, ese es su problema y la forma en que la ven algunos miembros de la familia y como fue construyendo su inseguridad, miedo y vergüenza, internalizando esas normas sociales, relatos opresores, construyendo un estilo de vida insatisfactorio.

Es un abordaje que ayuda mucho a las personas ya que no se busca “al culpable” del problema, disminuye los efectos negativos cuando el problema continua a pesar de los intentos por solucionarlo: “esa maldita olla todavía huele un poco mal”, genera condiciones adecuadas para que los miembros de la familia colaboren entre sí y sobre todo, abre espacios de diálogo alternativo para que las personas puedan generar nuevas narrativas liberadoras de la connotación negativa que trae ser el problema.

No solamente se externaliza la sintomatología, en algunos casos también se externalizan las creencias ligadas al mismo. Son tres pasos, el primero es hablar del problema o síntoma como algo externo a la persona, el segundo ver cuáles son las creencias o modelos sociales que gobiernan el estilo de vida del paciente sin que éste lo haya notado e ir de-construyendo las mismas.

No puede utilizarse en caso de abuso sexual, psicológico, violencia de género, violaciones o bullying cuando se trabaja con el agresor.

-          Tercera fase: CONSTRUIR NARRATIVAS ALTERNATIVAS que contradigan el relato dominante y recuperen la autonomía, la autoestima positiva, la satisfacción personal. Se va logrando en la co-construcción con el terapeuta, con cambios mínimos que son connotados positivamente y se definen la recaída como un escollo posible, yo digo que es un camino con dos pasos adelante y uno para atrás, entonces es esperable la recaída. Es importante que los pacientes descubran lo positivo que van haciendo y que recuperen el control sobre sus vidas. Pensemos en los ataques de pánico y la libertad y el control sobre sí que siente el paciente cuando logra superarlo.

 GENERAR NARRATIVA ALTERNATIVA es utilizar las habilidades y creatividad del terapeuta para ir encontrando puntos de entrada en la historia de la persona que permitan ir construyendo nuevos significados que sostengan una identidad sin el problema y que potencien su crecimiento y desarrollo personal, entonces LA NARRATIVA ALTERNATIVA pasa a ocupar el lugar que antes tenía la dominante. Es ir encontrando con el paciente esos puntos, esas historias, esos lados fuertes, para ir re-construyendo otra historia. Es muy útil la escritura en éstos casos, también puede serlo el dibujo.

Es importante que no solamente la persona sienta que es persona con potenciales y acciones constructivas a su favor, el contexto tiene que verlo y actuar diferente en consecuencia. En el caso de mi paciente de la olla podrida, que no había logrado dar el paso de expresar su condición homosexual a su familia de origen y a sus amistades, logró, en primer lugar y gracias a mi insistencia de que participe en un grupo de terapia que coordino, primero decírselo a sus compañeros de grupo, que le aceptaron, le reforzaron positivamente su verdadera identidad, luego dio el paso hacia su contexto de familia de origen y amigas, dio el paso hacia su libertad. El ritual de la escena grupal fue muy lindo y su escena final, agradeciendo a sus compañeros como primera actriz en el escenario grupal para pasar luego al escenario de la vida misma. Celebrar los logros a través de rituales tiene un gran poder terapéutico.

Se cierra el proceso expresándole al paciente su protagonismo en su proceso de cambio, manteniendo el terapeuta una posición horizontal. Es el logro del equipo familia o individuo + terapeuta, co-construyendo historias de libertad.


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