NOTAS

HISTORIA DE MI HISTORIA CON LA INCLUSIÓN DE LA TEMÁTICA "GÉNERO" EN PSICOTERAPIA

En primer lugar: con el advenimiento de la democracia, en 1984, eran cada vez más las mujeres que consultaban por maltrato, violencia doméstica física y psicológica. Los medios comenzaban, muy escasa e incipientemente, a hablar de esos temas.......

HISTORIA DE MI HISTORIA CON LA INCLUSIÓN DE LA TEMÁTICA

En segundo lugar: en mi condición de terapeuta de familias y parejas, empiezo a observar “el lugar de la mujer” dentro de la institución familiar y la violencia invisible pero eficaz, que se expresa cotidianamente en la familia a través de las desigualdades en la distribución del dinero, del poder, de las responsabilidades domésticas, de las opciones de realización personal de la mujer.

En tercer lugar: siendo en el año 85/86 Directora de Acción Social y Minoridad de la Municipalidad de Morón, creando el CE.A.P. (Centro de Atención psicológica y Estudios Sistémicos), voy teniendo una visión más social y abarcativa de las cuestiones de género, eran cada vez más la “mujeres golpeadas” que solicitaban asistencia psicológica y ningún apoyo social, ni leyes, ni juzgados, ni policías, ni hogares transitorios….tierra de nadie.

En cuarto lugar: como sucede en nuestra profesión, que somos nosotras/os mismos el instrumento, surge el propio replanteo de mis pautas educativas y culturales en relación a mi condición de mujer. Siempre había sido una transgresora de normas establecidas, una personalidad con mucha conciencia crítica del mundo, pero no me sentía legitimada en mis pensamientos y actitudes. Ir de “contramano” te hace cuestionadora, pero no legitimada, al frente pero con culpa. Re-planteos, cuestionamientos, re-visiones de la historia y del paradigma patriarcal con el que había sido educada. Un marido que aceptaba y alentaba mi trabajo y crecimiento profesional, pero en el adentro…..barría a veces, ayudaba a hacer las camas, menos veces y participaba de reuniones escolares, se involucraba en la educación de las hijas. Un buen compañero, pero yo seguía con el malestar, la sobrecarga de hacer o, al menos derivar pero dirigir, el trabajo doméstico, la educación de las hijas y el desarrollo profesional, en la atención clínica y formación profesional. Culpa, ese monstruo grande que pisa fuerte, porque no llegaba a hacer todo diez puntos, a mí me criaron para llegar a once, por lo menos.

En quinto lugar: como Supervisora de la Línea Sistémica del Colegio de Psicólogos, integrante de la Comisión de Investigación y Asesoramiento Psicológico en cuestiones jurídicas del Colegio de Psicólogos y del Instituto del Menor y la Familia del Colegio de Abogados del Departamento Judicial de Morón, noto que consultas similares a las realizadas en el ámbito de la salud mental, se estaban produciendo en el ámbito jurídico, incipientes denuncias por violencia de género,…..¡¡¡¡ y algo había que hacer!!!!

En sexto lugar: en ese momento, año 87/88, estaba realizando un entrenamiento del Self del Terapeuta Familiar con el Dr. Gastón Mazieres y la Dra. Cristina Ravazzolla, dentro del Programa de Investigación, Asistencia y Formación en Familias. La Dra. Ravazzolla incorporaba cada vez más la dimensión género en las sesiones, como ella decía: “poniéndole una lupa a lo obvio”, frase que me apropié, como el cartero, de la poesía de Neruda.

En séptimo lugar: en el año 88 realizo un Grupo de Estudio sobre la Mujer, dictado por la Lic. Ana M. Daskal y la Dra. Cristina Ravazzolla, en la nueva Área de Mujer y Familia, de la Sociedad Argentina de Terapia Familiar.

En octavo lugar: el mismo año, por mi relación con el ámbito jurídico, dentro del Seminario del Derecho de Familia, ya expuse un trabajo sobre “La función del Psicólogo en los Tribunales de Familia”. Voy de la teoría a la práctica y viceversa, cada vez más involucrada en las cuestiones de género y violencia, presentando trabajos en jornadas, congresos, etc.

En noveno lugar: debido a mi vinculación con el ámbito jurídico, conozco a un abogado muy decidido a llevar las cosas al campo de la acción, a su vez, una paciente, que consultó por violencia física y psíquica, participaba en complementación con su terapia individual de los “Grupos de Autoayuda para Mujeres Golpeadas: Lugar de Mujer”, presidido por Lucrecia Oller, creo que una de las primeras agrupaciones en el país de ese tipo. Dada de alta mi paciente, armamos en Morón “EL PRIMER GRUPO DE AYUDA CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO”, funcionaba en Cáritas Morón, ya que nos prestaron las instalaciones.

En décimo lugar: fue importante en mi formación y práctica profesional, la profundización del modelo de Grupos Operativos del Dr. Enrique Pichón Riviere.

En undécimo lugar: como producto de todo lo expuesto, creo y coordino en el CE.A.P., entre los años 19897/2000, LOS GRUPOS DE REFLEXIÓN DE MUJERES. La invitación a ésta propuesta comienza con el estribillo de una canción de Silvio Rodriguez: “Eva sale y remonta vuelo, Eva deja de ser costilla”.

EVA

Eva no quiere ser para Adán

La paridora pagada con pan.

Eva prefiere también parir

Pero después escoger donde ir.

Por eso adquiere un semental

Y le da uso, sin dudas, normal.

Eva cambió la señal.

Eva sale a cazar en celo

Eva sale a buscar semillas

Eva sale y remonta vuelo

Eva deja de ser costilla.

Eva no intenta vestir de tul

Eva no cree en un príncipe azul

Eva no inventa falso papel,

El fruto es suyo,

Con padre o sin él.

Eva se enfrenta al que dirán

Firme al timón, como buen capitán

Y encoge de hombros a Adán.

Eva sale a cazar en celo

Eva sale a buscar semillas,

Eva sale y remonta vuelo

Eva deja de ser costilla.

Los grupos de mujeres son un espacio privilegiado para las mujeres de todas las edades, destinado al cuestionamiento y esclarecimiento de los “estereotipos culturales” ligados al sexo, abarcando diferentes aspectos de la mujer como identidad, maternidad, autoestima, sexualidad, dinero, poder, desarrollo personal, violencia visible e invisible, proyecto de vida personal, etc.

La modalidad es de grupo operativo, de frecuencia de dos horas semanales, durante un año, donde se iban desarrollando, en cada uno, diferentes temáticas arriba mencionadas.

Se utilizan técnicas verbales, lúdicas, corporales, psicodramáticas. Más adelante, en éstos grupos incluí una vez al mes, un taller de creatividad “Libertad y Expresión” a cargo de la Profesora Beatríz Mastrángelo.

La producción de éstos grupos fue maravillosa, como lo fue la huella en las muchas mujeres que participaron en ellos.

He realizado muchos talleres, intervenido en jornadas, conferencias, pero destaco mi participación en los trabajos presentados en el “Congreso Internacional Mujeres en el umbral del siglo XXI, organizado por la Cátedra de la Mujer, de la Universidad de La Habana, Cuba: “Dejar huellas: el camino recorrido por un grupo de reflexión de mujeres, utilizando técnicas lúdicas, verbales y psicodramáticas”, en 1995. Y el presentado en Psicosalud 96: II Conferencia Internacional de Psicología de la Salud, en el mismo país: “Proceso de de-construcción y re-construcción de la subjetividad femenina en un grupo de mujeres utilizando técnicas verbales, lúdicas y psicodramáticas”. Integré la mesa redonda sobre “Experiencias Argentinas y Cubanas con Grupos de Mujeres en la Sensibilización en Género”.

Me traje, entre otras cosas, un bagaje de enriquecimiento y de experiencia, compartiendo con otras profesionales del mundo, las similitudes y diferencias, según la idiosincrasia, de la pertenencia a un género y la vivencia de que la ideología patriarcal afectó nuestras subjetividades y su visibilización en la vida cotidiana y profesional. También que algo estábamos y estamos haciendo para cambiarlo.

Entendiendo el proceso grupal como un dispositivo ideal para el trabajo de esclarecimiento y sensibilización de la condición femenina, tal como lo expresan las Lic. Ana María Fernández y Clara Coria, entre otras, y también con la integración de mi línea terapéutica: la construcción de un “Sistema Terapéutico”, es decir, la construcción conjunta, en sus diferentes roles, entre terapeuta y participantes de un lugar de desarrollo de las capacidades creativas, del crecimiento y desarrollo personal, de reflexión, con el objetivo de: INDAGAR, RE-PLANTEAR, RE-VISAR, CUESTIONARNOS, desde la problemática de la vida cotidiana, los PRE-JUICIOS, VALORES, CREENCIAS, MITOS, transmitidos culturalmente de generación en generación y que nos colocan a varones y mujeres en un rol fijo y estereotipado.

EL PROCESO GRUPAL TIENE COMO FINALIDAD LA DE-CONSTRUCCIÓN DE LOS VIEJOS PARADIGMAS Y ESTEREOTIPOS LIGADOS AL GÉNERO Y LA RE-CONSTRUCCIÓN DE LA NUEVA SUBJETIVIDAD FEMENINA, DEJANDO HUELLAS DE TRANSFORMACIÓN VISIBLES EN CADA UNA DE SUS INTEGRANTES.

En éstos grupos utilizo recursos provenientes de mi formación como psicoterapeuta clínica, integrando los aportes de la Teoría de los Sistemas, interrelacionando los niveles individual, familiar, social, los grupos operativos de Pichon Riviere que tienen como finalidad la movilización de estructuras estereotipadas. Los Estudios de Género, que desde el marco de la teoría de los sistemas y del psicoanálisis, a partir de mi participación en el “Foro de Psicoanálisis y Género”, contribuyeron a la inclusión del género en la teoría y práctica clínica en salud mental. La formación como” coordinadora grupal y psicodramatista” , en el Centro de Psicodrama Psicoanalítico Grupal, (destaco la figura de Eduardo Pavlovsky y Hernán Kesselman), amplió maravillosa y eficazmente mis recursos y herramientas como terapeuta, experiencia vivencial indispensable, al igual que la obtenida en entrenamiento sobre “La persona del Terapeuta” que realicé varios años con el Lic. Harry Aponte, de Filadelfia, USA. Más adelante mi acercamiento al “Enfoque Humanístico” ampliaron notablemente mi “ser terapeuta”.

 A partir del año 2000 comencé con los GRUPOS MIXTOS EN CUANTO AL SEXO, HETEROGÉNEOS EN EDADES, DE CRECIMIENTO Y DESARROLLO PERSONAL. Dicho cambio se debió a la situación de crisis que existía en nuestro país, a la vulnerabilidad y cuestionamiento de LO MASCULINO, ya que cada vez hay más hombres que se movilizan frente a los cambios que trajo la REVOLUCIÓN FEMENINA, que los hace, a su vez, replantearse sus propios estereotipos culturales ligados al SER VARÓN, en diferentes campos afectivos, sexuales, laborales, dispuestos a incorporar las experiencias y emotividades ligadas a la ternura, a la crianza de los hijos, a los mandatos ligados al ejercicio de su sexualidad, a la competitividad extrema a la que se ven sometidos en diversas áreas de su vida cotidiana.

En los últimos años, veo en mi práctica clínica, varones privados del ejercicio de su paternidad, por parte de mujeres que hacen de los hijos sus rehenes, muchas veces ejerciendo sobre ellos un verdadero “Lavado de Cerebro”, junto a una justicia conservadora y perpetuadora de valores patriarcales y una sociedad que invisibiliza el malestar masculino y la violencia, sobre todo psicológica, ejercida sobre los varones.

Los nuevos avances en el campo de las neurociencias, nos dicen que nuestro cerebro es “básicamente emocional”, de ahí, la represión emocional que sufren muchos varones producto de la cultura patriarcal y el sistema de crianza, de mitos, costumbres, lugares fijos, etc, que no les permiten el despliegue del verdadero ser y que amputa áreas expresivas, sensibles. Es interesante conocer sobre la patología del malestar masculino denominada “ALEXITIMIA NORMATIVA MASCULINA”.

Pienso, como siempre, que la poesía nos expresa mejor lo que estoy diciendo, de Jorge Bucay y Marcos Aguinis

EL NUEVO PAPEL DE LA MUJER EN LA SOCIEDAD (El Cochero)

Por cada mujer que está cansada

De actuar como si fuera débil aunque se sabe fuerte,

Hay un hombre que está cansado

De aparentar que es fuerte aunque se sabe vulnerable.

Por cada mujer que está cansada

De actuar como una tonta,

Hay un hombre que está agobiado

Por las exigencias de tener que demostrar que lo sabe todo,

Por cada mujer censurada

Por ser poco femenina porque compite

Hay un hombre para quien la competencia

Es la única manera de demostrar que es masculino.

Por cada mujer que se lamenta

De vivir el riesgo del embarazo

Hay un hombre que sueña

Con haber experimentado la sensación de parir un hijo.

Por cada mujer que no tiene acceso

A un trabajo satisfactorio y un salario justo,

Hay un hombre que debe asumir

La responsabilidad económica creyendo que le corresponde.

Por cada mujer que da un paso

Hacia su liberación

Hay un hombre que descubre

Que el camino hacia su propia libertad

Se ha hecho,

Gracias a esa mujer,


< VOLVER A NOTAS